El GLP-1 se ha convertido en una de las moléculas más conocidas en el ámbito de la obesidad y el control metabólico. Esta hormona intestinal interviene en procesos relacionados con la saciedad, la regulación de la glucosa, la secreción de insulina y el vaciado gástrico, entre otros efectos.
El creciente uso de los agonistas de los receptores de GLP-1 para el tratamiento de la obesidad ha aumentado el interés por conocer cómo funcionan, cuáles son sus principales efectos y qué estrategias pueden ayudar a acompañar el tratamiento y minimizar algunos de los efectos adversos asociados.
En este contexto, determinados compuestos bioactivos naturales, como la melena de león, el azafrán, la Griffonia simplicifolia o el jengibre, están siendo estudiados por su posible papel sobre diferentes aspectos relacionados con la salud digestiva y el eje intestino-cerebro.
¿Cómo funciona el GLP-1?
El GLP-1 es una hormona producida principalmente en el intestino después de la ingesta de alimentos y forma parte del conjunto de señales que intervienen en la regulación del apetito y la saciedad.
En condiciones fisiológicas, el GLP-1 tiene una vida media corta, ya que es rápidamente degradado por la enzima DPP-4 (dipeptidil peptidasa 4). Entre sus principales acciones se encuentran el aumento de la secreción de insulina de manera dependiente de la glucosa, la inhibición de la secreción de glucagón y el retraso del vaciado gástrico.
Además, el GLP-1 actúa sobre receptores presentes en diferentes áreas del organismo, incluido el sistema nervioso central. Su acción sobre los mecanismos relacionados con la saciedad contribuye a disminuir la ingesta de alimentos.

De esta manera, la acción del GLP-1 puede resumirse en varios efectos:
- Aumento de la secreción de insulina dependiente de la glucosa.
- Disminución de la secreción de glucagón.
- Retraso del vaciado gástrico.
- Aumento de la sensación de saciedad.
- Reducción de la ingesta de alimentos.
- Participación en la regulación del equilibrio glucémico.
En pacientes con obesidad, algunos agonistas del receptor de GLP-1 han recibido autorización para su utilización en el contexto de un tratamiento que incluye una dieta baja en calorías y un aumento de la actividad física.
¿Qué son los agonistas del receptor de GLP-1?
Los agonistas del receptor de GLP-1 son moléculas diseñadas para imitar la acción de esta hormona y presentan una mayor estabilidad que el GLP-1 producido de forma natural por el organismo.
Al unirse a los receptores de GLP-1, reproducen parte de sus efectos fisiológicos y pueden actuar sobre diferentes órganos y tejidos.
Entre los medicamentos basados en esta vía se encuentran diferentes formulaciones de semaglutida. Rybelsus es una formulación oral, mientras que Ozempic se administra mediante inyección; ambos contienen semaglutida, pero tienen indicaciones y presentaciones diferentes.
Su acción no se limita al control del apetito. Como muestra el siguiente esquema, los receptores relacionados con GLP-1 están implicados en diferentes sistemas del organismo.

¿Cuáles son los principales efectos adversos de los agonistas de GLP-1?
Aunque los agonistas de GLP-1 pueden ser una herramienta eficaz dentro del tratamiento de determinados pacientes, también pueden producir efectos adversos.
Los más conocidos son los relacionados con el aparato digestivo, especialmente durante las fases iniciales del tratamiento o cuando se realizan incrementos de dosis.
Trastornos digestivos
Entre los síntomas descritos se encuentran:
- Náuseas.
- Vómitos.
- Sensación de plenitud o saciedad.
- Alteraciones del tránsito intestinal.
- Dispepsia y otras molestias digestivas.
Estos efectos están relacionados, entre otros factores, con la acción del GLP-1 sobre el vaciado gástrico y el sistema digestivo.
Además de los síntomas gastrointestinales, existe interés científico por estudiar la relación entre la señalización del GLP-1 y diferentes procesos relacionados con el sistema nervioso central, el estado de ánimo, el estrés y el sueño.
Por este motivo, el eje intestino-cerebro adquiere especial relevancia a la hora de abordar de forma integral a las personas que siguen este tipo de tratamientos.
Compuestos bioactivos naturales para acompañar el tratamiento con GLP-1
El interés por los agonistas de GLP-1 también ha impulsado la investigación sobre estrategias nutricionales y compuestos bioactivos que puedan acompañar el tratamiento y contribuir al bienestar digestivo y emocional.
Entre ellos destacan la melena de león, el azafrán, la Griffonia simplicifolia y el jengibre, por sus diferentes mecanismos de acción y por la evidencia disponible sobre sus componentes bioactivos.
Es importante señalar que estos compuestos no sustituyen a los medicamentos prescritos ni deben utilizarse para modificar o interrumpir un tratamiento médico. Su posible utilización como complemento debe valorarse de forma individualizada por un profesional sanitario.
Melena de león: Hericium erinaceus
La melena de león (Hericium erinaceus) es un hongo utilizado tradicionalmente en la medicina asiática y que actualmente está siendo estudiado por la presencia de diferentes compuestos bioactivos.
Entre ellos destacan los betaglucanos, las erinacinas y las hericerinas.
Los betaglucanos presentan interés por su posible actividad sobre la microbiota intestinal, mientras que las erinacinas y hericerinas han despertado especial interés por su relación con el eje intestino-cerebro y los procesos relacionados con la neurogénesis.
Por otro lado, los componentes de Hericium erinaceus también han sido estudiados por su posible efecto sobre la función y protección gastrointestinal.
Extracto de azafrán
El azafrán contiene diferentes compuestos bioactivos, entre los que destacan principalmente la crocinia y el safranal.
La crocina es un carotenoide con actividad antioxidante, mientras que el safranal es un compuesto volátil característico del azafrán.
Diversos estudios han analizado el papel del extracto de azafrán en aspectos relacionados con el estrés, la ansiedad, el sueño y el estado de ánimo.
Parte de sus posibles efectos se relacionan con su capacidad para modular diferentes neurotransmisores, entre ellos la serotonina, la dopamina y la norepinefrina. También se ha estudiado su actividad antioxidante y antiinflamatoria.
Por ello, el azafrán puede resultar de interés dentro de estrategias dirigidas a favorecer el bienestar emocional, especialmente cuando existen factores relacionados con el estrés.
Griffonia simplicifolia y 5-HTP
La Griffonia simplicifolia es una planta cuyas semillas son especialmente ricas en 5-HTP (5-hidroxitriptófano), un precursor de la serotonina.
La serotonina participa en diferentes procesos fisiológicos relacionados con el estado de ánimo, el sueño, el apetito y la respuesta al estrés.
El 5-HTP puede atravesar la barrera hematoencefálica y posteriormente participar en la síntesis de serotonina. Por este motivo, los extractos de Griffonia han sido objeto de investigación en relación con el bienestar emocional.
No obstante, su utilización como suplemento debe realizarse con precaución, especialmente en personas que toman medicamentos que afectan al sistema serotoninérgico.
Extracto de jengibre
El jengibre es uno de los compuestos naturales con mayor tradición de uso en el ámbito digestivo.
Sus principales componentes bioactivos, entre ellos los gingeroles y shogaoles, han sido ampliamente estudiados por su posible papel en la reducción de las náuseas y los vómitos.
Además, el jengibre puede influir sobre diferentes procesos digestivos, incluyendo la secreción de saliva, jugos gástricos y bilis.
Por ello, puede ser un compuesto de interés especialmente cuando se busca acompañar el bienestar digestivo durante tratamientos en los que las náuseas constituyen uno de los posibles efectos adversos.
GLP-1 y compuestos bioactivos: un enfoque integral
El GLP-1 interviene en numerosos procesos que van mucho más allá de la regulación del apetito. Su acción afecta a diferentes órganos y sistemas, desde el aparato digestivo y el páncreas hasta el cerebro, el tejido adiposo, el hígado, el riñón o el sistema cardiovascular.
Al mismo tiempo, los efectos gastrointestinales y otros síntomas que pueden aparecer durante el tratamiento hacen necesario prestar atención al estado nutricional, la tolerancia digestiva y el bienestar general del paciente.
En este contexto, algunos compuestos bioactivos naturales están siendo investigados por sus posibles efectos sobre diferentes áreas:
- Melena de león: eje intestino-cerebro y función digestiva.
- Azafrán: estrés, ansiedad, sueño y bienestar emocional.
- Griffonia simplicifolia: metabolismo del 5-HTP y serotonina.
- Jengibre: náuseas y bienestar digestivo.

Conclusiones
La utilización de agonistas del receptor de GLP-1 ha supuesto un avance importante en el abordaje farmacológico de determinadas personas con obesidad y alteraciones metabólicas. Su capacidad para aumentar la saciedad, ralentizar el vaciado gástrico y favorecer determinados mecanismos relacionados con el control de la glucosa explica buena parte de su interés.
Sin embargo, como ocurre con cualquier tratamiento farmacológico, pueden aparecer efectos adversos, especialmente a nivel digestivo. Por ello, el seguimiento profesional y el acompañamiento nutricional son fundamentales para mejorar la tolerancia al tratamiento y mantener una alimentación adecuada.
Los compuestos bioactivos naturales como la melena de león, el azafrán, la Griffonia simplicifolia y el jengibre representan un área de creciente interés científico. Sus diferentes mecanismos de acción podrían convertirlos en herramientas complementarias dentro de un abordaje individualizado, aunque la evidencia disponible no permite considerarlos un sustituto de los tratamientos médicos ni garantiza que prevengan sus efectos secundarios.
En definitiva, el abordaje del paciente tratado con agonistas de GLP-1 debe ir más allá del propio medicamento e integrar nutrición, salud digestiva, actividad física y seguimiento profesional, adaptando las estrategias a las necesidades de cada persona.
María García Ortiz
